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Haikus entrelazados en Rosario, por Juan Carlos Capurro

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  Hace unos días estuve en Rosario. Me sorprendió su calma, el poder oír el canto de los pájaros y ver el río sin interferencias. Recorrí sus barrancas, que llevan lentamente al que baja, que acompañan pacientes al que sube. Una ciudad llena de luz. Como en el resto del país, también de sombras: pude pasar por sus zonas de pobreza. Los rosarinos no aceptan esas sombras con indiferencia. Las reconocen. No se rinden ante su evidencia. Hacen. En el ambiente del arte me fue revelado un milagro secreto: no hay allí esnobismos, ni tonterías; no hay competencias inútiles. Existe una fraternidad entre los artistas. Hagan lo que hagan. No hay sectas. Todos suman. Todos se entrelazan entre sí. La más elevada forma de confrontar contra este sistema, basado en lo contrario. En esos pocos días tuve la alegría de encontrarme con un gran libro de poesía: “Yo no titulo” , de Guido Martínez Carbonell.  Esa serenidad del río que recorre la costa, de sus habitantes, está reflejada en esta obra. ...

EL MANEJO DEL FUEGO (Una mirada sobre el último libro de poemas de María Negro), por Juan Carlos Capurro

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  " Tu hilo de corajes, Ariadna, que no es mucho, pero es todo ".  Hay algo en ese "todo" que proclama María Negro en su poesía, que no admite ninguna duda.   Se puede sentir el dolor, la ausencia, las limitaciones de lo humano, la irreversible sonda de la traición, las fallas del amor, de todas las formas que el amor ofrece, para enfrentar el viento frio de la desolación, para empujar las puertas hachadas, precisamente   (preciosamente) por nosotros, pero no en el   pobre descanso del pensamiento, sino   luchando, porque de eso se trata, porque el mundo de María es el mundo de la revolución permanente.   “ Hay que llegar a casa, sin casa ". Sí. Porque con el lugar delimitado de antemano por otros, ajenos a lo que queremos para todos, llegar es llegar a nada. La cifra impar es empujar, sin tenerlo, mientras se está construyendo. Eso es lo que ha permitido que lo humano subsista, luego de todas las incesantes destrucciones de los que ya tenían l...