La madre en su sillón roba ronquidos al amor. Braman los tejidos una canción multicolor- Hay quien entra chupando una paleta. Nadie le dice nada. Todos están guardando rabia para un próximo incidente. La mariposa del mar, de quien hablamos tanto, llora en alemán una nostalgia mayagüezana. Sana su herida juntando playas. Qué no digan. Qué no digan. Sana a pesar del qué dirán. Qué no digan. Ya dijimos. De quien decimos tanto. La mariposa del mar lleva los ojos, sus piernas, algas, sus brazos oh sus brazos, brasas. Brasas en los ojos que del mar lleva la sombra a abreviar bellezas junto al indómito corcel de su tronco desnudo rabiando soles obreros, carne de reloj. En la hora del receso, del mar la mariposa, donde posa su esplendor de quien decimos tanto donde reposa la esposa de su seso abierto al aire de un resplandor bajo la yedra del deseo, ¿dónde? La mariposa del mar ríe su cerveza. Cansada está de tanta tierra. Anda buscándome por el mangle. Yo, la madre en su sillón robando r...