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LA MÁS ANIMAL MARAVILLOSA, por Juan Carlos Capurro

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Leonora Carrington era hija de una familia de la alta burguesía inglesa. Su padre era banquero. Su madre (la única de la familia que la apoyó en su búsqueda artística) una mujer convencional, pero muy culta. A los veinte años se escapó de Londres con el pintor surrealista Max Ernst. Ella tenia veinte años; él, 47. La familia se desesperó. Durante un año, Max y Leonora fueron muy felices en un pueblo de provincias en Francia. Participaron del movimiento surrealista. Leonora comenzó a pintar. Pero llegó la guerra, la invasión nazi, y el gobierno de Vichy detuvo a Max y lo envió a un campo de concentración. Leonora huyó a España y su padre la hizo internar en un manicomio. Gracias a la ayuda del representante del banquero que la encerró, logró huir a México. Un poeta mexicano facilitó la fuga, casándose con ella, habilitando así el ingreso legal a la que fue su patria adoptiva. En México encontró un lugar en el mundo. Tuvo alli, entre otros exiliados, grandes...

Siempre mira el lado brillante de la vida...

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Instrucciones para subir una escalera

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Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se sitúa un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso. Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin...

El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis

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Desde que principió el siglo, los etnólogos adoptaron la costumbre de emplear indistintamente los términos chamán, hombre-médico (medicine-man), hechicero o mago, para designar a determinados individuos dotados de prestigios mágico-religiosos y reconocidos en toda sociedad "primitiva". Por extensión se ha aplicado la misma terminología en el estudio de la historia religiosa de los pueblos "civilizados" y se ha hablado, por ejemplo, de chamanismo hindú, iranio, germánico, chino e incluso babilónico, refiriéndose a los elementos "primitivos" testimoniados en las respectivas religiones. Por muchas razones, semejante confusión tiene que perjudicar la inteligencia misma del fenómeno chamánico. Si se designa con el vocablo "chamán" a todo mago, hechicero, hombre-médico o extático que se halle en el curso de la historia de las religiones y de la etnología religiosa, se llegará a una noción extraordinariamente compleja e imprecisa a la vez, de utilid...

El abrazo lento de la guillotina

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Varo - Cocteau: La llamada del fuego

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Remedios Varo - La llamada "Mi casa se estaba quemando y sólo podía salvar una cosa. Decidí salvar el fuego. No tengo dónde vivir pero el fuego vive en mí. Y me defiende discretamente de todo lo impuro. Mi futuro ya no es importante. Sólo cuenta la intensidad del instante." Jean Cocteau

Del desasosiego y los reflejos de uno mismo.

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Marcel Duchamp - Five - Way Portrait "Leo y soy liberado. Adquiero objetividad. He dejado de ser yo y disperso. Y lo que leo, en vez de ser un traje mío que apenas veo y a veces me pesa, es la gran claridad del mundo exterior, toda ella aparente, el sol que ve a todos, la luna que mancha de sombras al suelo quieto, los espacios anchos que terminan en el mar, la solidez negra de los árboles que hacen señas verdes arriba, la paz sólida de los estanques de las quintas, los caminos cubiertos por las parras, en los declives de las cuestas. Leo como quien abdica. Y, como la corona y el manto regios nunca son tan grandes como cuando el Rey que parte los deja en el suelo, depongo en los mosaicos de las antecámaras todos mis trofeos del tedio y del sueño, y subo la escalinata con la nobleza única de la mirada" Fernando Pessoa/Bernardo Soares - Libro del desasosiego