El silencio de Oscar Wilde, por María Negro
Retrato de Inocencio I, Francis Bacon, fragmento “¿Y yo? ¿No puedo decir nada, Su Señoría?” Indican las actas de los procesos a Oscar Wilde que el juez Wills no contestó a su pregunta con palabras, solo hizo señas con la mano a los guardias para que sacaran rápidamente a los detenidos de su vista. El jurado fue disuelto. El tribunal se retiró. El 25 de mayo de 1895, Oscar Wilde, el escritor más reconocido de Inglaterra, era condenado por conducta indecente, como un criminal, por “el amor que no se atreve a pronunciar su nombre”. El amor que no se atreve a pronunciar su nombre se llamaba Lord Alfred Douglas, le decían Bosie, y se reencontró con Oscar cuando este salió en libertad, para separarse poco tiempo después y dejar tras él dos cosas inevitables: un libro que iba a nombrarlo sin decirlo, un hombre que iba a morir en el dolor y la miseria. Hasta 1861, la homosexualidad en Inglaterra era penada con la muerte. A partir de allí, y hasta 1885, con la cadena perpet...