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Spinetta - Blake, poemas de una misma calle

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El limpiador de chimeneas Cuando mi madre murió yo era muy pequeño. Mi padre me vendió cuando todavía mi lengua apenas podía gritar  la palabra deshollinador. Así que ahora limpio sus chimeneas durmiendo en medio del hollín. Allí está Tom Dacre que lloró cuando su cabeza, que era rizada como el lomo de una oveja, fue rapada. Y yo le dije: "Tranquilo, Tom, no te preocupes, porque con la cabeza rapada, vos sabés que el carbón no podrá arruinar tu pelo". Y así se tranquilizó, y esa misma noche, mientras dormía, Tom tuvo una tremenda visión. Soñó que cientos de deshollinadores, Dick, Joe, Ned y Jack, estaban todos encerrados en ataúdes negros. Y, entonces, vino un ángel con una llave luminosa. Y abrió los ataúdes, y los liberó a todos. Salieron corriendo por una pradera verde, riendo, y se lavaron en el río, y brillaron en el sol. Entonces, desnudos y blancos, dejaron sus bolsos,  subieron sobre las nubes y jugaron en el viento. Y un ángel le dijo a Tom que si se portaba bien lo ...

El campo, la ciudad y el tango, por Enrique Morcillo

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  En el origen de nuestra civilización occidental, un poeta tomó un instrumento musical y cantó. Así, con su lira en la mano, el poeta gestó la lírica. En las ferias medievales un trovador con su laúd  cantaba sus versos a los que iban  a vender y comprar.  En estas tierras, el poema identitario de los argentinos comienza así: Aquí me pongo a cantar al compás de la vigüela.  El Martín Fierro, cuya primera edición data de 1872, tiene por protagonista a un gaucho payador que reproduce en las pulperías la práctica del trovador medieval y del primer vate de nuestra tradición cultural. En 1884 Rafael Obligado publica el poema La Muerte del Payador en el que Santos Vega, legendario payador de las pampas, es vencido por Juan Sin Ropa (Lucifer).  Uno representa el pasado: El Gaucho, Lucifer el progreso.  ¿Qué había pasado? En coincidencia con la primera edición del Martín Fierro en 1872 se produce la batalla de San Carlos, en Bolívar, donde es vencido el C...

"El hijo", y por qué temblamos con Quiroga, por María Negro

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En el año 1928, dentro de la Antología “Más allá”, Horacio Quiroga editaba por primera vez su cuento “El hijo”. La naturaleza exuberante del norte argentino es el escenario donde el autor despliega aquellos horrores de los que poco se habla: el miedo al mundo donde hemos traído a nuestros hijos, donde sus vidas -tan imprescindibles para nosotros- no tienen mayor valor. Pablo Zapata ha realizado un cortometraje, en una coproducción Venezuela- Argentina, basado en el cuento, que profundiza la observación psicológica de Quiroga. Hunde en el blanco y negro a la espera y al terror, la desesperación y la locura. La fuerza de la fotografía nos acerca a la tenebrosidad de las emociones que transitan los personajes. Ese hombre que confía, que apuesta por la confirmación de que la vida puede ser transitada en su peligro, siempre que haya valentía; y la consecuencia de esa apuesta, real y desesperada. Ruben Lezcano, Gisella Misson y Agustino Mercado son los protagonistas del corto que utiliza...

El día que nunca llegué a Bolivia, por María Negro

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  Según el diccionario de Corominas, a mediados del Siglo XVI, tomamos del latín la palabra ilusio- onis, que quiere decir “engaño”, derivada de iludére (engañar), que a su vez deriva de ludére (jugar). Tal vez lo interesante del lenguaje sea la potencia oculta que esconde en su formación. Luego de la mitad del siglo XIX, la palabra ilusión tomará un significado más cercano al que hoy conocemos. Una viva esperanza, una expectativa favorable de las cosas. Pero nada, ni las palabras, pueden negar su origen. Andar ilusionado, creemos es andar en la esperanza, pero en su intimidad, solo es el andar engañado. Hasta podemos arriesgar un poco más y decir/pensar que andar ilusionado es andar engañado por un juego que desconocemos, del que no somos parte más que en la inocencia. Esa es la postal donde comienza el cuento. Una señora ilusionada, engañada por un juego desplegado en su inocencia, viaja. Junta todos los papeles que le indican las voces amables de las oficinas destinadas para est...

Sostenido, por Rubén de León

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  Todos los deseos  desplegados, esplendor  que achicharra.  Cada quien encuentra  lo entrevisto en el sueño. Y, sin embargo, se distraen  giran  corren alrededor olvidan cayendo  en la caverna oscura del oráculo. Los deseos de humo huelen a incienso o a azufre y son de almizcle. La tristeza desciende  con su traje de pana a presidir el banquete  del mundo. * Cuando dice:  ¿Qué tenés en la cabeza?: Pampa  digo. En vertical, el zenit. En horizontal, el horizonte. Y en lo oblicuo  un rayo hendido entre las nubes un resplandor lunático. ¿Eso? Dudas  por doquier. Y alguna certeza. * Es arrojado  a la playa del mundo desde el océano del vientre de su madre. Repta camina en cuatro patas. se yergue trastabilla. Llora abre los ojos. Vislumbra. El fuego lo abraza en las seis direcciones  del espacio. Emerge  y se refleja  en el lago del cielo. Ese sol  muere en el este  (para algunos) Para otros v...

5.55pm, por Silvia Dasso

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  Queridísima hermana, te parecerá extraño, como lo es para mí, recurrir a este medio para preguntarte sobre lo del pasado lunes. La telefonía celular es eficiente,  pero nada segura en cuanto a resguardar la privacidad de los usuarios y dada la gravedad de los hechos, prefiero recurrir al envío de una carta certificada. Te pido disculpas por el tono. Mi ansiedad y angustia me han llevado a ingerir, nuevamente, pastillas para dormir, pastillas para despertarme y pastillas para soportar estar despierta. Mi calma es sólo aparente; siento  que me estoy desmoronando. Vienen a mi memoria imágenes de cuando jugábamos al dominó, los veranos, hasta muy tarde, y el efecto que producían cada una de las piezas al caerse en forma consecutiva sobre el paño verde de la mesa. Anoche fui hasta el jardín, no prendí las luces, y desde la pérgola de las glicinas en flor, arrojé el celular a la pileta. Qué alivio...Tantas llamadas y mensajes me estaban abrumando. Tal vez volver a...

Presentación “EL LIBRO DE DIOS” de Pedro Roth, por Juan Carlos Capurro

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  Dios me remite inconscientemente a dos lugares: lo absoluto y la muerte. Por el contrario, ésta obra de Pedro Roth transcurre en lo relativo de la vida. Creo que la clave de todo el recorrido poético del “Libro de Dios”, es el descubrimiento de que si Dios nos hizo a su imagen y semejanza nosotros, los humanos, también contenemos al universo. Esa idea potente que ya iluminase a Paracelso y a Novalis, se resume en una imagen cuando Pedro transmite que el ser humano:  “comprendió que dentro de él también brillan infinita cantidad de soles”  “que el tamaño es un problema relativo y que lo importante es ser y comprender” Es decir, que somos un universo, y parte del universo al mismo tiempo. Esa revelación que nos transmite Pedro se emparenta con un largo camino de la Humanidad. Ya Spinoza indagó sobre la materialidad de Dios y encontró en las contradicciones de los seres humanos, sus virtudes y defectos, lo Sagrado. Nos llevó a lo sagrado de lo humano. Hay un hecho clave en...