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miércoles, 8 de mayo de 2019

Tilcara no existe, por Ricardo Lusso


“(…)Tuve que cerrar la puerta del pasillo.
Han tomado la parte del  fondo.”

Casa Tomada, Julio Cortázar



Con autoría de Raquel Albeniz, dirigida por Alejo Sambán, realizan en esta obra una cómica burla acerca de los prejuicios y miedos fantasmales de una clase social acabada que se aferra al pasado, ríe; llora y se ofusca en un cuarto repleto de contradicciones.
Las actuaciones brillantes de Raquel Albeniz y Amancay Espíndola harán de esta farsa una obra que encuentra en el ritmo y humor la clave para atrapar al público de inmediato.

Tilcara no existe nos lleva a lo profundo de los prejuicios, las opiniones y las aberraciones que pasan por las cabezas de una clase social que -en algún momento- miró y quiso vivir siendo la “civilización, cantando Wagner” sin hacer el menor esfuerzo, más que disfrutar de los frutos de la tierra (ajena).

Es la búsqueda de fantasmas que están dentro de ellas (dos hermanas) para echar culpas sobre fracasos centenarios, en la añoranza de épocas de lujos y esplendor perdidos. Hay que buscar responsables y ahí están: los “otros”, el jujeño-boliviano- salteño; sus olores;  sus vestimentas;  sus costumbres,  sus melodías y cantos. Para añorar el esplendor de sus padres terratenientes, de sus abuelos que dominaban con “fusta en mano”.

Encerradas en un cuarto que tuvo esplendor en tiempo pasado, Amparo (Amancay Espíndola) canta a Wagner para intentar un  conjuro mágico que evite la mezcla con los “otros”. Angélica (Raquel Albeniz) comienza a ver como crecen sus trenzas crenchadas luego de echar a la servidumbre que se rió de su extraña transformación. Nada debe filtrarse en esa habitación y quedar indemne en el espacio inmaculado de la “civilización”.

Las actuaciones de Raquel Albeniz y Amancay Espíndola no tienen desperdicio. Atrapadas por interpretaciones maravillosas en los cambios que ejecutan sus personajes a medida que se “filtran” las vidalitas y los bailes de carnavalitos cada vez que sale Amparo a la cocina, allí donde están esos “otros”. O Angélica transformando su cabeza que es tomada por trenzas.

El director Alejo Sambán, se ha aplicado espléndidamente para dejarnos una obra de precisión tanto en el texto como en los movimientos de las actrices y dejar bien en claro para el espectador que Tilcara no existe  más que en las cabezas desesperadas de personajes que interpretan una clase acabada que se cree dueña de la tierra, donde “Bolitas” “sirvientes” “negritos” “peonada” son parte del paisaje fantasmal que amenaza permanentemente sus vidas perfectas.

Vayan a verla, sábado por la noche,  a las 20 hs. En NoAvestruz.

Ricardo Lusso


Tilcara no existe
NoAvestruz Espacio de Cultura
Humboldt 1857 - Caba
Reservas: www.noavestruz.com.ar/reservas


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