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Mostrando entradas de 2024

El águila o la piedra, a propósito del nuevo libro de María Negro, por Juan Carlos Capurro

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  Retomar la leyenda griega de Prometeo, pasando por Pompeya, no la de la Roma antigua, sino la del tango de Homero Manzi y la de la cumbia rebelada, —aunque no lo enuncia— es el milagro logrado por María Negro en su nuevo poemario recién editado por Omashu para su colección Allá Dirán: "La traición de Prometeo". " Plegaria de los santitos/   que acarician las piedras/   antes que revolearlas"  Preciosa la imagen, que también evoca, sin tener que decirlo, la existencia de otros santitos, que la acarician... antes de revolearla. En ese entrecruzamiento de lo ple- bello y lo mitológico, el que menos se pone en evidencia es Prometeo. El pobre está consciente de su condena: sabe que hay que sufrir en la tierra. Pero no se entrega, lucha. Y al hacerlo obliga al águila y a la piedra. Entonces María se pone a conversar con la piedra y con el águila. Estas sí que no saben, del todo, qué es lo que están haciendo. ¿O si? O lo saben mejor que Prometeo. ¿O igual?  Arriba de...

Diego Rojas, el cometa extraordinario

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  Estrella del Oriente despide a uno de sus amigos, el gran periodista, escritor, Diego Rojas; fallecido hace unas horas luego de luchar largamente en la espera de un nuevo trasplante. Su obra trasciende el hecho de que haya dejado de estar entre nosotros. Periodista valiente, escritor, militante, redactor de las secciones de cultura de los más importantes medios del país.  Saludamos desde aquí a su familia, a sus amigos, con un profundo abrazo.

La noche, por Jaime Saenz

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  1      Extrañamente, la noche en la ciudad, la noche doméstica, la noche oscura:      la noche que se cierne sobre el mundo; la noche que se duerme, y que sueña, y que se muere; la noche que se mira,      no tiene nada que ver con la noche.      Pues la noche sólo se da en la realidad verdadera, y no todos la perciben.      Es un relámpago providencial que te sacude, y que, en el instante preciso, te señala un espacio en el mundo:      un espacio, uno solo;      para habitar, para estar, para morir —y tal el espacio de tu cuerpo.     2      Pues existe un mandato, que tú deberás cumplir.      en homenaje a la realidad de la noche, que es la tuya propia;      aun a costa de renunciamientos imposibles, y de interminables tormentos,      deberás decir adiós, y recogerte al espacio de tu cuerpo.     ...