El deseo sexual, si es recíproco, origina un complot de dos personas que hacen frente al resto de los complots que hay en el mundo. Es una conspiración de dos. El plan es ofrecer al otro un respiro ante el dolor del mundo. No la felicidad sino un descanso físico ante la enorme responsabilidad de los cuerpos hacia el dolor. En todo deseo hay tanta compasión como apetito. Sea cual sea la proporción, las dos cosas se ensartan juntas. El deseo es inconcebible sin una herida. Si hubiera alguien sin heridas en este mundo, viviría sin deseo. El cuerpo humano realiza proezas, posee gracia, picardía, dignidad y otras muchas capacidades, pero también resulta intrínsecamente trágico como no lo es ningún cuerpo de animal (ningún animal está desnudo). El deseo anhela proteger al cuerpo amado de la tragedia que encarna y, lo que es más, se cree capaz. La conspiración consiste en crear juntos un espacio, un lugar de exención, necesariamente temporal, de la herida incurable de la que es d...
Edward Alexander Crowley, más conocido como Aleister Crowley, cuyo apodo era Frater Perdurabo y The Great Beast 666, fue un influyente ocultista, místico, alquimista y mago ceremonial inglés, que fundó la filosofía religiosa de Thelema. Fue miembro de la organización esotérica Hermetic Order of the Golden Dawn, además de co fundador de la Austrum Argentum y, finalmente, lider de la Ordo Templi Orientis (OTO). Hoy es reconocido por sus escritos sobre magia, especialmente por el Libro de Ley, libro sagrado de Thelema, aunque también estamos frente a un excelente escritor en prosa y poeta. El mago negro Nació el 12 de octubre de 1875 en Inglaterra. Hijo de un rico cervecero galés, a muy corta edad quedó huérfano y heredero de una importante fortuna. Fue criado por dos tías en un ambiente severo y puritano, ya que pertenecían (al igual que los padres de Aleister) a la secta evangélica conservadora Los Hermanos Plymouth. "The joy of life consists in the exercise of one...
Del tiempo cíclico se conoce que es la primera medida de tiempo que desarrollo el ser humano. Nómades aún, observaron la naturaleza y aguardaron con paciencia la primavera de las tierras fértiles, de los frutos, del clima amable. Los Incas, como los Mayas, elaboraron cuidadosamente su calendario contemplando esta idea de tiempo. Ni pasado, ni futuro; todo vuelve a suceder, a reencontrarse en un determinado ciclo. Luego, la humanidad sufriría el atraso científico que implicaron los años de dominación eclesiástica en las ciencias, hasta que Copérnico y Galileo prendieran la llamita de la observación crítica del universo y modificaran la historia. La curvatura del espacio – tiempo tenía para los Incas olores y perfumes definidos, experiencia adquirida generación tras generación y cuidadosamente transmitida entre ellas. Las posibilidades de la naturaleza dividían el tiempo, y estas posibilidades se recreeaban y renovaban cada determinado período. Con...
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